Cada año empieza colmado de expectativas. Cuando ese inicio coincide con el despegue de un nuevo gobierno, la ansiedad por lo venidero se acrecienta, sobre todo en contextos como este, en el que las promesas y los pactos ciudadanos no alcanzan a trascender la demagogia propia de cada campaña electorera.
Por Margarita Calle*
Durante el mes de diciembre los pereiranos recibimos información de primera mano, a través de las redes sociales, sobre los nombramientos que iba haciendo el alcalde electo Juan Pablo Gallo. Además de dar la bienvenida al funcionario nombrado, la información difundida resumía su hoja de vida, con fotografía y todo, y en pocas líneas daba cuenta de los méritos que le permitirían a esa persona desempeñar el cargo para el que había sido designada. Sin embargo, nada se decía sobre quién asumiría la dirección del Instituto Municipal del Cultura y Fomento al Turismo de Pereira.
El alcalde se posesionó el 1º de enero, como correspondía. Una vez finalizado el acto protocolario, en las redes sociales se prendieron las alarmas. El alcalde del “Cambio” no hizo ninguna alusión relevante sobre el lugar que tendría el sector cultural en su gobierno: “No está la cultura en la cabeza del Alcalde”, señaló el antropólogo Andrés Gómez, uno de los líderes del Colectivo que convocó el Foro de Cultura de Pereira, quien intuyó en esta actitud, en la dilación del nombramiento del responsable del Instituto de Cultura y en la falta de interlocución con el colectivo organizado, “un escenario nuevamente adverso para los creadores y gestores culturales de la ciudad”.
El pasado jueves 7 de enero, de manera circunstancial, conocí sobre el nombramiento de la señora Yamilé Álvarez como directora del Instituto Municipal de Cultura y Fomento al Turismo de Pereira. En esta ocasión el alcalde no presentó a la funcionaria en las redes sociales, ni envió comunicados a los medios. Por eso, no sabemos nada sobre su formación, ni la experiencia que la habilita para dirigir los destinos de una institución responsable de promover y gestionar los procesos del arte y la cultura en la ciudad. Su designación, según me informaron, correspondió a una cuota burocrática de la excandidata María Irma Noreña, como lo temía el colectivo Foro de Cultura de Pereira.
Desde esta columna queremos dar la bienvenida a la nueva directora del Instituto y convocarla a trabajar con los artistas y gestores que se han organizado para sacar adelante iniciativas de gran calado para la ciudad, invitarla a dar continuidad a los proyectos culturales que sacaron la cara por la administración pasada y a no dejarse calentar el oído por ciertos personajes que rondan los pasillos del Lucy Tejada, especialistas en cazar contraticos y en hacer lobby para embaucar a los administradores y despilfarrar los dineros públicos.
* Directora Maestría en Estética y Creación, Universidad Tecnológica de Pereira



