¿Muchos?, pero si no había ni uno (II)

Me fui observando todas las personas que se quedaban, anhelé tener esas enfermedades, sus lesiones, porque sé que no las minimizan, porque tal vez el profesional de salud que los va a tratar no se va cuando quiere, sin atenderlos.

Por / Eduardo Valencia Guevara

Hace algunos días comenté algunos hechos vivenciados el 18 de febrero en urgencias de la Clínica Los Rosales (ver), donde se demostraba la pésima atención en salud mental; o mejor dicho, la inexistente atención en salud mental, porque pareciera que para ellos no se trata de una urgencia.

Tuve gran decepción aquella vez, donde me aclararon que el supuesto médico, del que ya empiezo a dudar de su existencia, prefería atender los pacientes estabilizados en hospitalización que los de urgencias, pero tal vez era solo cosa de ese día. Lamentablemente me di cuenta que no era así.

A inicios del mes de febrero había pedido cita con mi EPS, la cual me asignaron para el 24 el mismo mes, y a la que terminé asistiendo. Allí le conté a la profesional de medicina general la problemática vivida días atrás y le pedí una orden de remisión a psiquiatría.
La médico me aclaró que ya había convenio con un establecimiento de salud mental, cosa que ya me habían mencionado anteriormente en otros espacios, pero que para la remisión tendría sí o sí, que recibir la valoración por psiquiatría en Los Rosales. Me negué al principio, pero me convenció diciendo que con el papel que ella me daría, todo se resolvería más rápido.

Nuevamente estaba en Los Rosales, esta vez acompañado; la espera fue mayor que la vez anterior porque el sistema estaba caído, pero llegamos alrededor del mediodía, lapso en el que se dice que el psiquiatra ronda la clínica; había esperanza, pequeña, pero la había.

Debido al problema, la atención fue bastante lenta en el Triage, pero me afirmaron que el especialista sí estaba y que bastaría con autorizar para remitirme al otro lugar, lo único que necesitaba. En el proceso me hicieron firmar varios documentos, los cuales no se me explicó para qué eran.

Seguidamente, fue más de lo mismo esperar varias horas sin que nadie me diera razón alguna, la orden seguía siendo la misma, seguir esperando quién sabe cuánto tiempo más. Cuando ya las horas no se contaban con los dedos de una mano, apareció una practicante, quien sintiendo empatía con mi situación, se prestó a ayudarme.

La señorita salió a buscar al médico psiquiatra, pero un rato después volvió sola, diciéndome que me calmara que el médico estaba por ahí. Le dije que estaba muy mal, que la ansiedad era tal que quería vomitar y que el pecho me dolía; debido a eso sacó su teléfono celular e hizo una llamada. Escuché lo que dijo, pero no la voz al otro lado de la línea.

—Hola, ¿ustedes dónde están?

—….

—Pero ¿cómo así? No atendieron un paciente.

—…

—No, pero cómo lo van a dejar de atender.

—…

 

La llamada finalizó y la médica practicante me explicó que debido a que el sistema estaba caído, el médico psiquiatra decidió irse más temprano de lo habitual. Sin dar más argumentos al respecto.

Me dijo que volviera al día siguiente, que el médico estaría; le dije que ya no le creía, pero que sabía que no era culpa de ella.

Seguido a eso, habló con las enfermeras a cargo para que me dieran una orden de salida, pues ya eran pasadas las 5 de la tarde y aquel psiquiatra, cuya única evidencia de su existencia era una llamada telefónica de terceros, llegaba a mediodía. No justificaba quedarme a esperar tanto.

Me fui de allí, esta vez sin huir, pero completamente destrozado… Me fui observando todas las personas que se quedaban, anhelé tener esas enfermedades, sus lesiones, porque sé que no las minimizan, porque tal vez el profesional de salud que los va a tratar no se va cuando quiere, sin atenderlos.
“Es más fácil matarse que cambiar el sistema de salud”. Pero tengo miedo, no a la  muerte… sino que mi suicidio no sirva de nada y Los Rosales siga desestimando la salud mental a tal punto. Una clínica así no merece ser catalogada de las mejores de Risaralda.

 

Extras

– Clínica los Rosales no brinda ningún tipo de atención en salud mental en su servicio de urgencias, ni siquiera cuentan con psicólogos.

– Se realizó la denuncia a Supersalud (Superintendencia de salud), pero no han dado respuesta.
– Tampoco se ha recibido respuesta de Clínica Los Rosales aclarando lo sucedido, ni siquiera una disculpa; a pesar de que se les ha intentado contactar.

– La respuesta más probable de Clínica Los Rosales, mientras yo siga vivo, sea que debería volver otra vez a Urgencias… pero es igual de probable que el psiquiatra no me atienda, sacando una excusa.

– Coomeva EPS, tal vez debido a la presión que se ha hecho, se comprometió a responder y buscar una valoración psiquiátrica sin depender de Clínica los Rosales, pero me dicen que tal vez la espera pueda ser larga.

– No se ha podido realizar el contacto con el diputado Daniel Silva, debido a las ocupaciones de este, y no por su falta de voluntad.

– Se evidencia una falta de empatía por parte de los especialistas en Psiquiatría, y en menor medida por los profesionales de psicología; inclusive los del sector privado. Algo que agrava más la situación.
Contacto: eduardovgescritor@gmail.com