Gritos efusivos, palabras grandilocuentes, la bandera en algunos carros y casas… el orgullo a flor de piel. Un muchachito delgado, sencillo, pone a soñar a todo un país necesitado de sueños, de esperanza y de momentos alegres.

Fotografía: El País, España

Muchos aún recuerdan que en medio de la violencia que vivía el país en las décadas de los ochentas y de los noventas, Lucho Herrera, Fabio Parra y Francisco “Pacho” Rodríguez rodaban en las grandes vueltas; ni Francia, ni Italia y menos España podían dejar de oír el sonar de estas tierras en sus noticieros; aquella época donde los Escarabajos daban vuelta tras vuelta dejando huellas por todos lados.

Hace dos años Nairo Quintana le recordó a Colombia que en medio de tanta incertidumbre hay otras glorias que no son las del fútbol; tenemos grandes nombres que ya no son los de James Rodriguez ni Falcao, por un lado Caterine Ibargüen, por otro Mariana Pajón, Rigoberto Urán y el más reciente, Esteban Chaves, que hoy se ha vestido de Rosa en el Giro de Italia.

Todavía queda la etapa número 20 que será decisiva para el triunfo del colombiano, tendrá que defender una brecha de 44 segundos que lo separa de  Vicenzo Nibali, además tendrá que rodar contra la experiencia de grandes como Valverde y Kruijswijk, líder hasta su caída del descenso del Agnello, cuando bajaba junto con el colombiano y el italiano.

Podría ser este otro año donde el nombre de un Escarabajo se inscriba en los libros de la historia del ciclismo, todavía quedan dos etapas, más de trescientas ruedas subiendo y bajando, y la esperanza de un país porque uno de los suyos vuelva a coronarse, eterno, en la bella Italia.