No le juro fidelidad a un candidato como un hincha a su equipo de fútbol. Aquí entre nos, el que me correspondería por nacimiento, Tu papá Junior, no tiene más que mi indiferencia. No puedo sentir apego por un instrumento político de los Char.

 

Por Alexandra García

No una, ni dos, sino tres veces, he votado este año por Gustavo Petro. Sin embargo, no me autodenomino ‘Petrista’, de la misma manera que nunca me he llamado ‘Santista’, ‘Mockusiana’, ‘Gavirista’ (por Carlos, no César), ‘Serpista’ o ‘Samperista’. (Antes de que me critiquen por los dos últimos, recuerden que las alternativas en el tarjetón eran Uribe y Pastrana).

No le juro fidelidad a un candidato como un hincha a su equipo de fútbol. Aquí entre nos, el que me correspondería por nacimiento, Tu papá Junior, no tiene más que mi indiferencia. No puedo sentir apego por un instrumento político de los Char.

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Por lo tanto, en el escándalo mediático desatado por el ‘Petrovideo’, no puedo afirmar simplemente que ‘le creo a Petro’. Creer es un acto de fe. Se cree ciegamente en la virgen del Carmen o en los hijos, pero no es recomendable. Deben, moralmente, creer en Petro su familia y sus amigos.

Ni Claudia López, ni yo, ni ninguno de sus electores o aliados políticos (coyunturales o de vieja data) le deben lealtad a Petro.  Es más, tienen la obligación de cuestionarlo. El problema es que este cuestionamiento, cargado de adjetivos hiperbólicos (‘escabrosas’ son las muertes por cianuro, por dar sólo un ejemplo) se ha basado en estos puntos:

  1. La cantidad de billetes (La cantidad de dinero es irrisoria)
  2. La bolsa plástica donde se meten los billetes (Imagínense el escándalo de haber usado una maleta Louis Vuitton)
  3. La pobre iluminación del video (Debió pedirle consejo de Youtuber a Daniel Samper o Kika Nieto)
  4. La ‘clandestinidad’ de la reunión (¿Uno se va a contar plata al parque?)
  5. La contada del dinero a mano (¿A usted le entregan plata y no la cuenta? Los narcos y los bancos son los que tienen maquinitas de contar plata)

Por más ‘tenebrosa’ que quieran pintar la situación, contar efectivo no constituye ni siquiera indicio de delito. Pero hay que preguntarse dos cosas: la procedencia y el destino del dinero.

Petro afirma que el dinero procede de Simón Vélez. El testimonio es la forma menos válida de evidencia, pero cobra validez al haber sido corroborado ‘a priori’ por el mismo Vélez en entrevista del 2016 en la revista Gatopardo.

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No sólo confirma la versión sino que añade un elemento más que habla muy bien de Petro como político: después de 30 años en la vida pública, no tiene finca. Como decía mi abuela, ‘está más limpio que el jopito del Niño Dios’.

El ‘comunicado’ en el que niega haber prestado (pero no aportado) el dinero es de difícil verificación. Primero, no hay forma de saber si el propio Vélez es su autor (el hecho de que todo tenga tilde excepto su nombre y apellido huele a ‘mensaje recibido en verde de Whatsapp’). Y en caso de comprobarse su origen, ¿a cuál Vélez le creemos, al del 2016 o al del 2018?

El abogado psicópata (torturar animales es un claro signo de psicopatía) ha afirmado que la plata viene del narcotraficante ‘El Loco Barrera’. Evidencia A: su palabra. Paloma especula que serían aportes de Chávez. No sé, pero ¿un gobierno extranjero haría aportes en billetes de baja denominación? ¿Para qué están las cuentas en Panamá? La hipótesis de que es dinero de Odebrecht no tiene ni presentación.

En resumen, no hay evidencia de procedencia ilícita del dinero. Sobre el destino del dinero, si fue un préstamo, es un asunto privado entre Vélez y Petro. Si fue un aporte a la campaña, los reportes estarán consignados en documentos en el CNE.

El hecho de que no hasta ahora no hayan denunciado irregularidades en los reportes de campaña sugieren que no hay evidencia de malversación de los fondos. Aunque es posible que Petro se haya comprado unos Ferragamo y un par de jeans de marca con la platica.

Como afirmó el exmagistrado José Gregorio Hernández, no le corresponde a Petro probar su inocencia, le corresponde a quienes acusan presentar la evidencia del delito. Y en este caso, ninguna evidencia ha sido presentada. Así que, como están las cosas, estoy dispuesta a votar por Gustavo Petro una cuarta vez.