ANGELA MORALESLas cifras siguen subiendo y Colombia sigue firmando más tratados de libre comercio con diferentes países y dejando entrar a más multinacionales para que acaben lo único que nos puede sacar de pobres: los recursos naturales.

Por: Ángela Morales Chica

La globalización es un tema que ha atacado ya todo lo que conocemos como la ‘cultura occidental’, bien impuesta por el mejor amigo de nuestro presidente Santos, Estados Unidos de América. Entonces, todo este tema del neoliberalismo y capitalismo ¿para qué servirá en un país tercermundista como el nuestro? Harry Truman en 1949, siendo presidente, mostró la globalización como algo que sacaría de los problemas a las “áreas subdesarrolladas”, pero ahora, en pleno siglo XXI, el negocio es diferente.

Los países en vía de desarrollo cada vez se estancan más, la entrada del comercio de otros países está haciendo que el PIB del país disminuya y la economía entre en crisis. Un país sin suficiente capital para tener préstamos, asume los mismos costos que una potencia mundial tiene con qué asumir y ahí es donde se endeuda.

Pero no pasa nada, las cifras siguen subiendo y Colombia sigue firmando más tratados de libre comercio con diferentes países y dejando entrar a más multinacionales para que acaben lo único que nos puede sacar de pobres: los recursos naturales.

Las desigualdades entre los más ricos y los más pobres evidencian parte de lo que ha dejado la inclusión del neoliberalismo como sistema que rige nuestro país. El ser humano cada día se hace más egoísta y por eso se convierte en una utopía completa el pensar en un país comunista, pues ni Cuba lo aplica. La ideología de la guerrilla cambió. Cuando nació pensaba en un país igualitario y ahora ni siquiera ellos lo aplican teniendo jerarquías en su mismo grupo.

Siempre los intereses salen a flote y la población, la masa colombiana, es la que finalmente sufre las consecuencias. Algo sí tenía de cierto Iván Márquez en su segundo discurso en los encuentros del diálogo para la paz, donde decía que mientras sigan llegando multinacionales a querer acabar con los recursos naturales del país, ultrajando los derechos humanos, asesinando y bajo presión, Colombia no conseguirá ninguna paz.  

Mientras se quiera generar una represa en el Huila desterrando a los pescadores, una minería a cielo abierto en la Guajira desviando un río de vital importancia para la comunidad Wayuú, una mega-construcción para explotar los recursos del oro de Marmato, así se tenga que trasladar todo un pueblo de su sitio, y Coca- Cola siga echando desechos tóxicos en el humedal de Capillanía, sencillamente de paz no se puede hablar.

Es absurdo ver en el noticiero un informe de diálogos para la paz y que el siguiente sea un atentado de la guerrilla en el Cauca. Pero como bien se titula esta columna, eso solo pasa acá en nuestro país, donde el silencio ya es un privilegio que muchos por miedo nos vemos obligados a usar.