Los seres humanos necesitamos un pequeño impulso y creo que este podría ser uno que ayudaría a que la cantidad de accidentes se redujera y a que los bares se mantengan en pie sin remordimientos.
Por: Ángela Morales Chica
Pensé muchas veces cómo empezar la columna de esta semana. De alguna manera, siento como si hubiera perdido un poco el impulso después de haber pasado dos días de la semana pasada en la clínica y el resto de ella en casa recuperándome como si hubiera tenido una cirugía complicada. Gracias a Dios y a los médicos, quienes descubrieron qué tenía, no pasó a mayores y ya estoy de pelea para seguir haciendo lo que me gusta.
Me gusta el periodismo y como a todos los jóvenes, me gustan las vacaciones y todo lo que podemos hacer en estas semanas. Las mías se verán un poco afectadas por la recuperación, pero sé que muchos estarán dando vueltas por sus ciudades, buscando plan y amigos para disfrutar los días.
Obviamente, uno de los planes más lógicos es salir por las noches a los diferentes bares o discotecas y tomarse unas copas, pero a veces se pasan y empiezan a verse borrachos rondando los locales. Esta ha sido la causa de la mayoría de accidentes automovilísticos y creo que lo será más ahora en vacaciones, donde los jóvenes deciden salir a celebrar, ya sea el fin de semestre o simplemente el hecho de estar en vacaciones y se convierten en víctimas luego de pasarse de tragos.
Sin embargo, un bar conocido en la Avenida Circunvalar de la ciudad de Pereira va a implementar un proyecto, que a mí parecer les podrá dar un muy buen resultado estas vacaciones.
Se trata de Melmac, un establecimiento frecuentado por personas de 30 años de edad en promedio y donde su propietario, Alejandro Echeverri, para evitarles accidentes o la retención de su vehículo a los clientes, decidió que llevará personalmente a su casa a aquellos que se pasan de copas.
Esta campaña premiará con un coctel sin alcohol al conductor elegido y en caso de que, al llegar la hora de abandonar el lugar, no haya ningún compañero que esté sobrio, alguno de los propietarios los llevarán personalmente hasta la casa para evitar comprometer la vida de las personas o que las autoridades retengan los autos, como le sucedió al mismo Echeverri y lo comenta en una nota especial hecha por el periódico La Tarde para dar a conocer esta noticia que, en época de vacaciones, es diferente y novedosa.
Como estudiante de comunicación, un tema en el que se hace énfasis es la responsabilidad social y considero que este negocio contribuirá a cumplir esta parte de la organización interior, pues lo más justo es que, siendo el licor su principal manera de sobrevivir, los dueños ayuden a preservar la vida de los clientes y se preocupen por su seguridad.
Qué tan interesante sería que todos los empresarios implementaran esto en sus bares esta temporada de vacaciones. Sé que suena un poco imposible, pues la gente se volvería loca y todos irían pensando en la posibilidad de tomar y emborracharse. Sin embargo, considero que la cultura se puede implementar poco a poco, teniendo en cuenta que los seres humanos necesitamos un pequeño impulso y creo que este podría ser uno que ayudaría a que la cantidad de accidentes se redujera y a que los bares se mantengan en pie sin remordimientos.


