Esta comunidad nudista ya había sufrido a mediados del semestre pasado un ataque por parte de un grupo de “personas de bien” que llevaron al cierre de la primera y única residencia nudista de América Latina.

 

Por Wilmar Vera Zapata

Siempre se pensó que Internet sería un espacio de libertad completa para los, en su momento, cibernautas. Siempre se pensó que sería un espacio libre de talanqueras o controles de Estados o grandes corporaciones, donde florecería la posibilidad de una interconexión amplia e infinita de vínculos entre particulares y organizaciones.

Se creyó que la única censura posible era no estar en línea, conectado, como señalaba John Gilmore. Pero ese sueño de libertad, parodiando a Calderón de la Barca, parece que no es más que un sueño.

LA COLA DE RATA sufrió hace algunos días la disminución extrema del número de vistos de su página en la popular red social Facebook por publicar una crónica del periodista alemán Bastian Mühling, sobre el aniversario de una comunidad nudista en Medellín. No era la primera vez que este grupo amante y promotor del nudismo, llamado Otro cuento (“comunidad nudista otro cuento” aparece en Facebook, con más de 2.000 seguidores, cuya página fue abierta hace más de 2 años) era censurada.

Esta comunidad nudista ya había sufrido a mediados del semestre pasado un ataque por parte de un grupo de “personas de bien” que llevaron al cierre de la primera y única residencia nudista de América Latina. Dicho texto, del cual fui autor, salió en esta misma página web y fue replicado por medios nacionales y locales, atraídos por la novedad y la curiosidad.

Pero el resultado no fue positivo para el hogar nudista, el cual fue cerrado por los dueños del apartamento y ante la presión de vecinos alarmados por tal desvergüenza. En ese momento Rafael Sandoval, uno de los promotores, escribió un artículo denunciando la persecución sufrida por sus participantes, en especial la hecha por los “paisas” de pura cepa y testa dura que no toleraban que unos adultos convivieran en pelota en una casa.

“Me he referido en muchos momentos a la cultura paisa, a la región, a la ciudad, a lo que representa los valores paisas de la familia, la tradición, el catolicismo, etc., y lo hago de forma crítica porque esta cultura conservadora, pacata y de doble moral nos hace daño a todos,  paisas y a foráneos, no estoy afirmando que por ser paisa “per se” se es así, ni que todos (as) sean así… se es innovador cuando la mentalidad controladora, opresora, cambia por una de equidad, de respeto a la diferencia y de convivencia pacífica, sin corrupción, sin vacuna y sin el dios que sirve de excusa para la persecución y el castigo”.

Pocos meses después, una vez más, la censura aparecería y Facebook bloquearía el artículo que hablaba sobre nudismo y la defensa de los derechos humanos.

¿Qué está pasando?, ¿se volvió “paisa” esa popular red?, ¿por no censurar censuran?, ¿el nudismo y la libertad no son políticamente correctos? En su página, la empresa de Zuckenberg pregona:

“Las personas solo tendrán interés por consolidar comunidades en Facebook si sienten que es un entorno seguro. Contamos con equipos especializados en todo el mundo y desarrollamos sistemas técnicos avanzados para detectar si nuestros Productos se usan de forma inapropiada, si alguien muestra una conducta perjudicial para los demás y si surgen situaciones en las que podamos contribuir para ayudar o proteger a nuestra comunidad. Si tenemos constancia de contenido o conductas de este tipo, aplicaremos las medidas correspondientes, tales como ofrecer ayuda, eliminar contenido, bloquear el acceso a ciertas funciones, inhabilitar una cuenta o ponernos en contacto con las autoridades policiales. Compartimos datos con otras empresas de Facebook si detectamos que una persona usa alguno de nuestros Productos de forma inadecuada o muestra una conducta inapropiada”.

Una vez más la letra puede con todo y a la hora de la acción, decidir si un contenido ayuda a la comunidad o es inapropiado a ella traspasa una línea fina sobre lo que está bien o no. Da la impresión que más que la responsabilidad y variedad de expresiones entre sus usuarios hoy se busca andar pisando suave, no generar controversias.

La libertad de expresión depende ahora de la época en que se aplica, de los vientos que social y políticamente soplan entre los usuarios del FB y que deben coincidir con los poderes de turno para no turbar la paz ni la calma general. Al menos eso parece. Si en dos años la comunidad no sufrió mayores bloqueos y persecuciones, ¿qué ha cambiado en la actualidad?

No es descontextualizado creer que la libertad pregonada en la red tiene limitantes y que esa ola de “paisanización” ha llegado a un espacio libertario que había en el mundo actual. Por supuesto, no defiendo la idea de que todo tema tiene acceso y promoción en esa “autopista de la información” o en la nube sobresaturada que se ubica de forma intangible en servidores.

Por el contrario, lo que destruya la vida de otros no puede ser promocionado bajo ningún pretexto o amparo, como cuando el residente de la Casa Blanca azuza a sus wasps a atacar a las minorías étnicas y luego se rasga las vestiduras rechazando los crímenes de odio que él mismo propicia, como el ocurrido contra la comunidad judía en Pittsburg.

Es hipocresía rampante, es mentira propagada y Trump y sus áulicos –así como en su versión colombiana (paisa, por desgracia) – son campeones en esas acciones de desinformar y engañar.

Y es que unas cuantas características pregonadas por algunos nacidos en tierra antioqueña y su zona de influencia (o de colonización), han ganado terreno por ser una región que encarna falsamente unos valores cristianos que pregona pero no aplica, o porque se sienten cómodos imponiendo ideas conservadoras, se ufanan del respeto de la ley y las buenas tradiciones heredadas cuando les conviene, están convencidos de ser comerciantes vivarachos hasta para hacer malos negocios, son promotores de un regionalismo rayano en el narcisismo, actúan como amañados defensores de la libertad aplicada con cortapisas y llegan a la obediencia fanática del amo que maquilla sus intereses particulares como bien general, adorado por unas clases sociales que desean escalar económica y socialmente hasta su nivel. Eso llevó a que protagonizaran chistes como que los nuevos pastusos son los nacidos en estas montañas o que en las elecciones de Brasil, Bolsonaro ganó en Antioquia.

Ante esto, o los paisas se adelantaron a los movimientos conservadores que se levantan en el mundo contemporáneo en los cuatro puntos cardinales (Trump, el Brexit, los neonazis en Alemania, políticas xenófobas en Europa, las presidencias derechistas y neofascistas de Bolsonaro, Macri, Piñera o Duterte) y esta tierra no ha dejado su naturaleza retrógrada y conservadora o solo ocurre que, como un péndulo, a veces lo reaccionario está de moda y otras es relegado por obsoleto, hasta que vuelve triunfante de su ostracismo como la respuesta a todos los males de la sociedad y las personas.

Tal vez es hora de desmontar las ideas en torno a las redes sociales y sus “grandes bondades” de democratización de la información. Aunque está perdiendo seguidores año tras año, Facebook sigue siendo la campeona global (2.130 millones de usuarios) junto a Youtube (1.500 millones) e Instagram (800 millones) en popularidad.

Vamos a cumplir tres décadas de Internet y aún hay zonas grises que deben terminar siendo iluminadas para el uso general o dejadas, para siempre, en la oscuridad del olvido. Lo que no puede desaparecer es la posibilidad de vivir y pregonar la libertad de pensamiento y expresión, logros de la civilización Moderna, desde la invención de la imprenta hasta el Copy Left, la proclamación de los Derechos de los Niños o la Internet libre de censuras y presiones gubernamentales, como no pasa en China o Cuba.

Puede que muchos estén o no de acuerdo con que personas vivan sin la atadura de la ropa en grupos y consideren que la desnudez entre los seres humanos es tan natural como respirar o hablar. Allá ellos y es respetable. Tanto como los que esperan que nunca se vea una pizca de piel fuera de la intimidad del dormitorio o del consultorio médico. Cada loco con su cuento, como dice el dicho. Lo que no se puede tolerar es que algunos por el hecho de ver a otros libres, se espanten tanto que con sus miedos encadenen a los demás.

Nota de la Dirección: con mediación de la FLIP (Fundación para la Libertad de Prensa) una representante de Facebook para Colombia y Perú conversó con el equipo de LA COLA DE RATA sobre este hecho. La representante tomó nota de nuestros comentarios y quedó de investigar qué sucedió con la caída dramática –durante una semana– del alcance de nuestra página en esa red social, además de la censura de la fotografía que por defecto aparecía al subir la nota.