Las preguntas han sido recogidas de las columnas asociadas al artículo Un último concurso literario, cuyos enlaces se encuentran disponibles al final de esta entrevista. En medio de la reflexión de los autores hay preguntas que no pueden ser respondidas por el avatar. Termina así, por ahora, esta ronda de discusiones necesarias sobre la crítica literaria en Risaralda.

Nota del editor: El nombre de Lord Violeta fue aceptado de manera inicial para incitar a la discusión sobre la crítica literaria en Risaralda. Luego puluaron los seudónimos de una manera atípica, pero se hizo un salvamento en el sentido de que no se ofendía a nadie en particular y aportaban a la discusión planteada. Dos artículos se rechazaron por deslindarse del eje de lo propuesto y derivar en ataques a individuos o procesos colectivos. El uso de seudónimos se cuestionó al interior del equipo y se reafirmó la necesidad de no permitirlos en el futuro, salvo aquellos cuyos autores son reconocidos por el uso de un heterónimo.

 

Sobre Lord Violeta

Ladino: ¿Es usted un personaje colectivo?

Violeta: La estrategia del vallenato para decirme que soy múltiple fue un grato minué. La máscara no esconde para hacer daño. Este antifaz exonera de protagonismos. En esa medida, acepto perder la individualidad.

 Armando: Recojo de las redes la preocupación de Firmiano: ¿Es necesario el seudónimo?

Violeta: Déjame responder con sus palabras: “el crítico literario es tremendamente aislado, lo es, no por su marginalidad (a la que está expuesto), sino en virtud de una soledad que le produce compañía consigo mismo, con las ideas, juicios y estímulos que emanan de la obra”. Necesitaba tomar distancia para evitar la denostación hacia mi persona y no hacia mis ideas.

Armando: El Chinche escribe sobre tu primera aparición: “puro gemido y escaso argumento”. ¿Cómo lo recibes?

Violeta: Como se deben recibir las críticas, pensando en los fallos de la estrategia y disponiéndose a evitarlos en un próxima y, también, con el mismo tono amable, recordarle que el sentido del texto invocaba el diálogo para reunir propuestas, conocer el clima antes que sentar posiciones.

 Jáiber Ladino: ¿Qué música escucha?

Violeta: Cuando leí tu primer artículo escuchaba Soberbia de Silva y Villalba. En el momento de responderte, La traviata.

 

Fútbol y piernas

 Firmiano: Me parece muy graciosa su metáfora del fútbol ¿Lo hizo porque el deporte vende y atrae espectadores o en este caso lectores? ¿O simplemente como un juego introductorio?

Violeta: Mi interés fue presentar al crítico como árbitro, quid de todo este asunto. Mientras no entrenemos a alguien para que observe y califique el juego, nuestros esfuerzos, hallazgos y procesos, se quedarán con una sola lectura, a pesar de haber sido soñados para varias lecturas más.

González: ¡Cómo se sirve del fútbol para hablar de la crítica literaria, haga usted el favor, sin sonrojarse!

Violeta: No preví que la alusión fuera a molestarle. Apelo a su sensatez para que este desliz no desdibuje el tema de la convocatoria.

 

Crítica

 Seres Latea: ¿Cuál es la esencia de la crítica literaria que usted propone?

Violeta: Continuar el diálogo que proponen los autores cuando entregan sus textos al público. Aprendiz de Lector bien lo señaló: “Un diálogo hermenéutico entre un escritor, el contenido del texto y su lector, donde la comprensión y la interpretación se alimentan mutuamente y en forma tridireccional”. En ese texto están contenidas poética y práctica de la crítica. Mi propuesta requiere de tiempo y calma para observar más los aciertos que los yerros, ya que como lo adviertes, no se trata de descalificar. Demeritar alimenta esa “cultura de la cancelación”, que destruye personas reales con un abuso injustificado de la opinión.

 Seres Latea: ¿Bajo qué óptica pretende usted potenciar la crítica literaria en la región?

Violeta: Es muy frecuente escuchar que existe una falta de crítica y es todavía más grave comprobar que no hay lectores de los críticos que adelantan la labor. Tú crees que la literatura es más dionisíaca que apolínea y por eso viniste a la fiesta con máscara también demostrando que estás preparado para aportar al diálogo, lees el juego planteado. De seguro que ya trabajas en “brindar herramientas y desarrollar las competencias de los escritores”: la lucidez de tu texto me lo demuestra. Insisto, si utilizaste el seudónimo fue para entrar en la coreografía y bien lo dices, es por el momento. Tenemos con quien hablar y de manera muy inteligente de un tema que nos preocupa. Visibilizar el espacio y los rostros, la voluntad de pronunciarse, de construir tradición, ha sido mi aporte para potenciar el noble ejercicio de la crítica literaria en la región.

Firmiano: Estamos en una buena hora de la Crítica literaria.

Violeta: Diego, fíjate que al igual que Seres, estás pensando en limitar la importación de conceptos foráneos, que no nos sometan criterios decimonónicos. Es necesario leerlos, conocerlos, interiorizarlos, para bien de la literatura. Esa intuición de leernos sin camisas de fuerzas extranjeras me hace pensar en una madurez para asumir el reto.

 Armando: ¿Está de acuerdo con las definiciones propuestas por Miguel Ángel Rubio para crítica y crítico?

Violeta: Totalmente. Y así como él amplía los alcances para el ejercicio del crítico, yo quisiera matizar un poco el enfoque comercial y el hábito lector, que no son necesariamente términos excluyentes: ¿no nacieron las ciudades alrededor del comercio? García Márquez se gestó en ciudades portuarias.

 

Instituciones

 

Rubio: ¿Corresponde a la institucionalidad académica implementar en su currículo, materias o áreas de conocimiento para formar críticos literarios y de arte y cultura?

Violeta: Me adhiero a Ladino cuando especula sobre el profesor de literatura.

Armando: Para El Chinche, usted afirma que no hay formación retórica en la ciudad.

Violeta: El hecho de que recojas la afirmación de un paréntesis no me parece noble. Al igual que los guiones, dichos signos ortográficos me hacen sentir frente a un rasgo de la oralidad: hay una reserva interior. Sin embargo, si así lo piensa El Chinche, me permito una explicación. Cuando dije que la crítica podría pasar por la academia, no quería dejar por fuera a los lectores y escritores formados a pulso, sin título, a los que vienen de otras profesiones, jamás murmuraría de la escuela.

 Armando: ¿Desea agregar algo más en este punto?

Violeta: Me preocupa que de la propuesta de conversación algunos se hayan valido para manifestar sentimientos particulares, endilgar culpas, desaciertos y otros más. Hubiese querido más de las columnas con poéticas, estilísticas, reconocimientos. Es triste que mi performance no se recuerde por el color, el vino y los pasabocas servidos, sino por los vidrios rotos. Me siento avergonzado de haber puesto un nombre propio en la primera columna. Muchos le crearon un mal ambiente a mi invitado, cuando yo sólo le expresaba afecto y admiración. Invoco su magnanimidad para que olvide el bochorno y no cambie su percepción sobre mí.

 

Recepción de la crítica

 

Rubio: ¿Se lee la crítica? Cuando un crítico literario en esta ciudad elabora un análisis o una valoración, ¿está pensando en sus lectores?

Violeta: Apuesto por un sí a la primera pregunta, lo que hace falta es interacción entre los críticos para miradas más globales. Si el crítico me respeta como lector y me propone un mundo, lo leo hasta el final. Pero si en el transcurso encuentro calumnias, chismes, adulaciones, “despechos”, prefiero quedarme con Coelho.

Rubio: ¿Cómo acercar estos documentos críticos al público?

Violeta: Cuando el autor logre que su pensamiento se convierta en género, seguro encontrará lectores.

Armando: En el texto de Miguel Ángel Rubio hay una pregunta que usted no está en capacidad de responder, pero creo que se puede convertir en invitación. Escribe el poeta: “¿Cuál de las editoriales, de las pocas que existen en Pereira, están en la capacidad de asumir procesos de publicación de crítica literaria?”

Violeta: Por respeto con lector, no se deben publicar tesis sin que antes exista un trabajo de depuración de lenguaje académico. Cuando el autor logre que su pensamiento se convierta en género, seguro encontrará quien se interese en esa promoción de ideas.

Armando: ¿Qué consejo le da entonces al estudiante para que realice dicha conversión, antes de llevarla a un editor?

Violeta: Primero, que parta del respeto por el lector y no pretenda contagiarle sus prejuicios sobre los otros. Después, que recuerde alejarse de esa teología tomista que se pregunta cuántos ángeles caben en la cresta del gallo del Coronel y que más bien obedezca al dios revelado en ese canto que nos recuerda que es hora de volver al arado.

 

Brindis

 

Pérez: Misteriosa y definitiva tarea tiene el crítico, ¿no le parece?

Violeta: Has invocado a Benjamin y lo has traído con su ángel. Recuerdo los versos de Rilke: “Porque lo bello no es sino / el comienzo de lo terrible, ése que todavía podemos soportar; / y lo admiramos tanto porque, sereno, desdeña el destruirnos. / Todo ángel es terrible”. Señala usted que lleva muy poco por aquí, y que el estado de inconformidad que encuentra es un buen comienzo para avanzar. ¡Bienvenidos sus aportes!

Armando: Lord Violeta, los participantes cuestionan mi participación, no me reconocen como autor de respuestas. ¿Les cuenta por favor quién soy?

Lord Violeta: Contarte es revelarme. Termine aquí la comedia de equívocos. Santa Juana Inés de la Cruz, líbrame de empañar el espejo y luego decir que no está claro, no me dejes caer en la tentación de poner el coco y luego tenerle miedo. Si los riesgos del mar considerara… La idea de hablar de crítica nació de un Facebook live en el que intervinieron gestores y escritores. Lamenté que un espacio, en el que tenía esperanzas para el sector de las letras, abriera tantas grietas y lastimara tanto. Pensé en ser propositivo desde la creación. Me maquillé para que mis conocidos hablaran de un tema que todos consideramos pertinente, en términos más amigables. Abelardo aceptó la propuesta contra la suspicacia del seudónimo, pues creyó más en la intención sana de hablar de crítica que en una ocasión de demeritar a los otros. Quienes han leído a Abelardo, han conversado con él, saben que no escribe así, como yo. Así que por favor, cesen los correos electrónicos anónimos en su contra.

El seudónimo intenta contrastar el título masculino Lord con el nombre femenino Violeta y esto se debe al impacto de la serie que me acompañó tantas tardes en mi niñez, Lady Oscar. Mi travestismo sigue ideas de Severo Sarduy.

Además, como supuse que si invitaba a hablar de crítica, la primera reacción sería la de crear “alergia”, bien lo advertiste Pérez, necesitaba suavizar un poco, como regalando una flor, un color. Ojalá lean esa página maravillosa del médico Orlando Mejía Rivera sobre el color violeta. Al crítico le asignamos un ego que no le cabe en la ropa, producto de la soberbia, lo que menos me interesa. Así que rumiando esa palabra recordé la letra de una canción de Silva y Villalba: y tú la soberbia, luces la violeta y bebes el agua y a Jesús le pides.

Qué equivocados estaban los que utilizaron seudónimos para atacar y los que se dieron por aludidos y se molestaron pues no se dieron cuenta de que, desde el principio, no me faltaba la conciencia de que “mis pasiones son menos que el polvo que inconscientemente cada rato vuela”. Pero los disculpo, me maquillé demasiado y aterroricé.

Violeta, además se llama la protagonista de la ópera de Verdi, La traviata, basada en la novela de Dumas, La dama de las camelias, donde se la llama Margarita y que explica tu presencia, mi estimado Armando, que eres más el de las letras y menos el Alfredo de la actuación. Bueno, no siendo más: Godiamo, la tazza e il cantico la notte abbella e il riso; in questo paradiso ne sopra il nuovo dì.

 

Detrás de bambalinas

Armando: Ya no quiero que les digas quién eres. Si rubricas, hablar de crítica se echará a perder, el sueño de la humildad y de lo efímero tendrá un rostro y el protagonista que has evitado ser, no podrá escapar más. Lo más útil fue descubrir que tú y yo somos la misma persona.

 FIN

 

Enlaces asociados con esta discusión

Aunque esta performance se convierte en objeto del ejercicio tantas veces invocado, el malestar generado en el ambiente laboral y creativo de los autores regionales demanda la cancelación del personaje Lord Violeta. Invitamos a conocer las columnas aquí reunidas y a construir a partir de intereses superiores.

Lord Violeta:

UN ÚLTIMO CONCURSO LITERARIO

Aprendiz de Lector:

¿QUÉ DEBE ABORDAR LA CRÍTICA LITERARIA Y CÓMO HACERLO?

Alan Salazar:

VALOR Y CRÍTICA DE LA LITERATURA EN PEREIRA

Diego Firmiano:

Señor Violeta, ¡esta es una ciudad de piedra!

Miguel Ángel Rubio:

LA CRÍTICA LITERARIA EN PEREIRA

El Chinche:

ALGO MÁS SOBRE LA CRÍTICA

Jáiber Ladino Guapacha:

SEÑOR VIOLETA, ¿QUÉ MÚSICA ESCUCHA USTED?

RIVERS OF OTÚN

Seres Latea:

Encrucijadas de Lord Violeta

Sergio Pérez:

RESPUESTA VIOLETA